Da a cada cuenta su propia contraseña
Elige una contraseña larga e impredecible que no uses en ningún otro sitio. Cuando se reutiliza una contraseña, un problema en un sitio web puede poner en riesgo todas las demás cuentas que la comparten, porque quienes obtienen una contraseña filtrada suelen probarla en otros servicios. La longitud y la imprevisibilidad importan más que sustituir letras por símbolos con ingenio.
Una frase de contraseña formada por varias palabras sin relación es más fácil de escribir y recordar que una cadena corta de símbolos, y puede ser robusta si las palabras son aleatorias y no una expresión conocida. Para las cuentas que usas poco, es mejor una contraseña generada al azar y guardada en un gestor de contraseñas que una que intentes memorizar.
Evita datos personales como nombres, cumpleaños o nombres de mascotas, y evita patrones en los que solo cambia un carácter de un sitio a otro. Si un servicio te avisa de que una contraseña ha aparecido en una filtración de datos conocida, cámbiala sin demora en lugar de esperar.
Deja que un gestor de contraseñas se encargue de recordar
Un gestor de contraseñas crea una contraseña distinta para cada cuenta y la guarda cifrada tras una única contraseña principal robusta. Así no hace falta reutilizar contraseñas y resulta práctico usar otras largas y aleatorias. CISA publica una guía sobre gestores de contraseñas y contraseñas robustas, enlazada al final de este artículo.
Protege el propio gestor. Elige una contraseña principal que no hayas usado en otro sitio, activa la verificación en dos pasos si ofrece esa opción y guarda sus datos de recuperación en un lugar privado. Mantén actualizados tus dispositivos y tu navegador, y evita guardar accesos en una computadora o un teléfono que no controlas, como uno compartido o público.
Si prefieres no usar un gestor, una libreta guardada en un lugar privado es mejor que reutilizar una sola contraseña en todas partes, aunque es más fácil de perder. Elijas lo que elijas, no guardes contraseñas en una nota sin protección, en un correo que te envías a ti mismo ni en un archivo compartido.
Protege la cuenta de correo que está detrás de todo
La mayoría de los servicios envían los restablecimientos de contraseña y las alertas de inicio de sesión a tu dirección de correo, así que quien controla ese buzón suele poder hacerse con las cuentas conectadas a él. Trata tu cuenta de correo como la más importante que tienes: dale una contraseña robusta que no uses en ningún otro sitio, añade un segundo paso y revisa de vez en cuando sus opciones de recuperación.
Esto importa también en un marketplace. rStock exige una dirección de correo electrónico verificada para poder comprar o recargar, de modo que esa dirección queda ligada a tu actividad allí. Usa una dirección a la que solo tú puedas acceder y mantén su seguridad al día.
Revisa los ajustes del buzón de vez en cuando. Busca reglas de reenvío o aplicaciones conectadas que no configuraste tú y elimina lo que no reconozcas. Una regla de reenvío inesperada es una forma habitual de que alguien con un acceso breve siga leyendo tus mensajes.
Añade un segundo paso y guarda en privado la información de recuperación
La verificación en dos pasos pide algo más que tu contraseña, como un código de una aplicación de autenticación o una llave de seguridad. Actívala donde un servicio la ofrezca, empezando por tu cuenta de correo y tu gestor de contraseñas. Una aplicación de autenticación o una llave de seguridad se consideran, en general, más robustas que los códigos enviados por SMS, aunque cualquier segundo paso es mejor que ninguno.
Un código de inicio de sesión o un enlace de recuperación puede dar acceso a una cuenta, así que trátalo como un secreto. No lo pegues nunca en una conversación de soporte, no se lo leas a alguien que te llame y no lo compartas en una captura de pantalla. Nadie que te esté ayudando de verdad necesita el código que permite iniciar sesión como tú.
Al configurar la verificación en dos pasos, normalmente se te ofrecen códigos de recuperación. Guárdalos en privado, por ejemplo impresos en un lugar seguro o dentro de tu gestor de contraseñas, para poder entrar si pierdes tu dispositivo habitual. No los publiques, y evita guardar la única copia en el mismo dispositivo que tu aplicación de autenticación.
Haz una pausa cuando un mensaje de inicio de sesión sea inesperado
Los mensajes que te meten prisa, avisan de que una cuenta se cerrará o te piden confirmar una contraseña son una forma conocida de robar accesos. Antes de seguir un enlace, fíjate en quién dice ser el remitente, qué pide y si encaja con algo que hiciste de verdad.
En lugar de introducir una contraseña a través de un mensaje inesperado, abre el servicio con una dirección que ya conozcas o con su aplicación oficial y busca allí los avisos. Si no pediste un código de inicio de sesión, no lo introduzcas en ningún sitio y no se lo leas a nadie; plantéate cambiar tu contraseña y revisar tus datos de recuperación.
rStock no tiene chat previo a la compra ni chat del pedido. La mensajería entre comprador y tienda existe solo dentro de una disputa abierta, así que un desconocido que te escriba en otro lugar diciendo que representa a una tienda o a la plataforma merece sospecha. Otro artículo de este blog repasa con más detalle las señales de alerta de los mensajes de soporte sospechosos.
Asegura una cuenta que acabas de recibir
Si obtienes una cuenta, ya sea porque la creas tú o porque la recibes en una compra, asegúrala antes de depender de ella. En rStock el contenido entregado aparece en tu página del pedido como un registro de entrega vinculado al pedido. Abre ese registro, compáralo con el anuncio y prueba la cuenta poco después de la entrega.
Si funciona, cambia la contraseña por una nueva que solo tú conozcas, configura tus propios datos de recuperación y activa la verificación en dos pasos, usando solo datos que hayas recibido legítimamente. No intentes eludir las comprobaciones de seguridad de una plataforma. Si una comprobación te pide algo que no te entregaron, guarda constancia de ello como parte de un problema que quizá debas plantear en una disputa.
Respeta las condiciones de uso de la marca en cualquier cuenta que uses, y recuerda que rStock no está afiliado a las marcas cuyas categorías aparecen en su catálogo. Mantén los datos de la entrega fuera de reseñas públicas, chats de grupo y notas compartidas.
Si crees que otra persona tiene acceso
Entre las señales de problema están las alertas de inicio de sesión que no reconoces, los correos de restablecimiento de contraseña que no pediste, los datos de recuperación cambiados o una actividad que no sabes explicar. Actúa con calma y en un orden razonable, empezando por tu cuenta de correo, porque su control decide qué más está en riesgo.
Cambia la contraseña desde un dispositivo de confianza, cierra las demás sesiones donde el servicio lo permita, revisa el correo de recuperación, el número de teléfono y las aplicaciones conectadas, y activa la verificación en dos pasos si estaba desactivada. Después repasa tus otras cuentas importantes, sobre todo las que usaban la misma contraseña.
Si perdiste el acceso, usa el proceso oficial de recuperación del servicio afectado. Para un problema relacionado con un pedido en rStock, el lugar donde mirar es la página del pedido, y una disputa es el camino para un artículo que no coincide con su anuncio. Anota lo ocurrido, porque una cronología clara ayuda a quien revise el problema.