Qué es una filtración de datos y por qué importa tu correo
Una filtración de datos ocurre cuando la información que guarda una empresa queda expuesta o es robada, ya sea por un ataque, por un servidor mal configurado o por alguien de dentro. Los datos filtrados suelen incluir direcciones de correo y, a veces, nombres, números de teléfono, fechas de nacimiento y contraseñas. Esas contraseñas pueden estar guardadas en texto plano o en forma de hash, y los hashes de contraseñas débiles a menudo pueden romperse.
Tu dirección de correo es el hilo que une todos esos datos. Los atacantes la usan para probar contraseñas filtradas en otros servicios, para redactar mensajes de phishing convincentes que mencionan un servicio real que usas y para atacar los procesos de restablecimiento de contraseña. Saber en qué filtraciones aparece tu dirección te dice qué contraseñas cambiar y qué tipo de mensajes fraudulentos puedes esperar.
Aparecer en una filtración no significa que hayan hackeado tu buzón. Significa que un servicio donde usaste esa dirección perdió datos relacionados con ella. El riesgo real depende de qué quedó expuesto y de si usaste la misma contraseña en algún otro sitio.
Formas confiables de revisar tu dirección
El servicio gratuito más conocido es Have I Been Pwned, creado por un investigador de seguridad independiente. Reúne datos de filtraciones de conocimiento público y te permite escribir una dirección de correo para ver en qué incidentes apareció y qué tipos de datos quedaron expuestos. No muestra las contraseñas filtradas, y puedes suscribirte para recibir un aviso si tu dirección aparece en una filtración futura.
Muchos gestores de contraseñas, incluidos los que vienen integrados en productos de Google, Apple y Microsoft, también pueden avisarte cuando una contraseña guardada aparece en datos de filtraciones conocidas. Algunos proveedores de correo y de seguridad ofrecen un seguimiento parecido. Estas revisiones son útiles porque analizan tus contraseñas reales, no solo tu dirección.
Elige con cuidado en qué servicios de comprobación confías. Un servicio legítimo solo necesita tu dirección de correo y nunca te pide la contraseña de tu correo. Evita los sitios que quieren un pago para mostrarte los resultados o que te piden instalar software, e ignora los mensajes no solicitados que dicen que tus datos se filtraron y te presionan para hacer clic en un enlace. Nunca busques bases de datos filtradas por tu cuenta: manipularlas es arriesgado, a menudo ilegal y una vía habitual de propagación de malware.
Cómo interpretar los resultados
Un resultado suele enumerar cada filtración con el nombre del servicio, la fecha en que ocurrió y los tipos de datos afectados. Fíjate sobre todo en los tipos de datos. Si solo quedaron expuestos tu correo y tu nombre, aumenta principalmente el riesgo de phishing. Si se expusieron contraseñas, preguntas de seguridad o números de teléfono, toca actuar sobre tus cuentas.
Las filtraciones antiguas siguen importando si usaste la misma contraseña en otro sitio, aunque haya sido hace mucho, porque los atacantes siguen probando combinaciones viejas. Si no recuerdas qué contraseña usabas en un servicio afectado, da por hecho que era una de las que repites y cámbiala en todos los lugares donde aparezca.
Un resultado limpio es una buena noticia, pero no significa que puedas olvidarte del tema. No todas las filtraciones se hacen públicas, y algunas se descubren mucho después de ocurrir. Las contraseñas únicas y la autenticación de dos factores te protegen tanto si se informó de una filtración como si no.
Primeros pasos si tu dirección aparece
Cambia la contraseña en el servicio afectado si todavía tienes la cuenta, y luego en todas las demás cuentas donde usaste la misma contraseña o una parecida. Empieza por tu cuenta de correo, porque quien la controla puede restablecer todo lo demás. Usa un gestor de contraseñas para generar una contraseña nueva y única para cada cuenta.
Activa la autenticación de dos factores en todos los sitios que la ofrezcan, empezando por el correo, el almacenamiento en la nube y cualquier servicio vinculado a pagos. Una app de autenticación o una llave de seguridad te mantiene protegido aunque una filtración futura exponga tu nueva contraseña.
Si la filtración expuso preguntas de seguridad, cambia las respuestas y trátalas como contraseñas: una respuesta aleatoria guardada en tu gestor es más segura que el nombre real de tu primera escuela. Si hubo datos de pago involucrados, vigila tus movimientos bancarios y sigue las indicaciones de tu banco.
Revisa tu buzón en busca de cambios ocultos
Los atacantes que entran en una cuenta de correo suelen intentar quedarse sin llamar la atención. Abre la configuración del correo y revisa el reenvío, los filtros y las reglas. Una dirección de reenvío desconocida, o una regla que mueve o borra los mensajes que contienen palabras como factura, contraseña o seguridad, es una señal clara de intrusión. Elimina todo lo que no hayas creado tú.
Después comprueba el correo y el teléfono de recuperación, los accesos delegados o los permisos de buzones compartidos, las respuestas automáticas y tu firma. Revisa la carpeta de enviados y la papelera en busca de mensajes que no escribiste o que no borraste. En los servicios que las usan, revisa las contraseñas de aplicación y revoca las que no reconozcas.
Los nombres exactos de los menús cambian entre proveedores como Gmail, Outlook, Yahoo y GMX, pero estas opciones suelen estar en la configuración del correo, en los apartados de reenvío, filtros o reglas, y en la sección de seguridad de la cuenta.
Revisa sesiones, dispositivos y apps conectadas
En la configuración de seguridad de tu cuenta, abre la lista de dispositivos y sesiones activas. Cierra la sesión en todo lo que no reconozcas, o usa la opción de cerrar todas las demás sesiones, y luego vuelve a iniciar sesión en tus propios dispositivos. Cambiar la contraseña no siempre termina las sesiones que ya estaban abiertas.
Revisa las apps y los servicios de terceros que tienen acceso a tu cuenta, por ejemplo mediante un botón para iniciar sesión con Google o con Microsoft, y quita lo que ya no uses o no reconozcas. Esas conexiones pueden seguir funcionando después de un cambio de contraseña.
Por último, lee la página de actividad de seguridad reciente, donde la mayoría de los proveedores muestran los inicios de sesión, los cambios de contraseña y los dispositivos nuevos. Si ves un inicio de sesión correcto desde un lugar o un dispositivo que no conoces, repite el cambio de contraseña y el cierre de sesiones, y confirma que tus opciones de recuperación siguen siendo correctas.
Cómo adelantarte a la próxima filtración
Suscríbete a las notificaciones de filtraciones para cada dirección que uses y activa las alertas de filtraciones de tu gestor de contraseñas. Un aviso temprano te da tiempo para cambiar una contraseña antes de que la prueben en tus otras cuentas.
Plantéate usar direcciones o alias distintos según el propósito, por ejemplo uno para el banco y los servicios importantes y otro para boletines y compras. Algunos proveedores admiten alias o direcciones con el signo más, que además te ayudan a ver qué servicio filtró o compartió tu dirección.
Si usas una cuenta de correo que obtuviste de otra persona, incluida una comprada en un marketplace como rStock, haz las revisiones de buzón y de sesiones descritas arriba en cuanto la entrega aparezca en la página de tu pedido, antes de vincular la cuenta a algo importante. Usa la cuenta de acuerdo con las condiciones de uso del proveedor. Los mismos hábitos de contraseñas únicas, autenticación de dos factores y revisiones periódicas mantienen bajo tu control cualquier buzón, nuevo o antiguo.